Cuando la gente piensa en el karate, se imagina que quienes lo practican son expertos temibles en la lucha y la defensa personal. Pocos fuera del mundo del karate saben que, además de las 7 cualidades de un buen luchador:
- Waza (técnica)
- Chikara (fuerza)
- Hayasa (velocidad)
- Kime (concentración)
- Ma-ai (distancia)
- Ma (ritmo)
- Zanshin (atención)
de los alumnos de karate también se espera que cultiven las 7 cualidades del buen carácter:
- Humildad
- Honestidad
- Responsabilidad
- Respeto
- Cortesía
- Integridad
- Serenidad
¿Por qué necesitamos las dos? ¿No bastaría con centrarnos en la lucha? Gichin Funakoshi (el fundador del karate moderno) dijo sobre el verdadero sentido del karate: «El objetivo final del karate no está en la victoria ni en la derrota, sino en el perfeccionamiento del carácter de quienes lo practican».
Parece que no se puede tener una gran fuerza sin fuerza de carácter. Por ejemplo, un psicópata que domina las artes marciales sería una persona muy poco deseable; pero, del mismo modo, alguien muy espiritual sin la voluntad ni la capacidad física de ayudar o defender a los demás no encajaría bien en muchas escuelas de karate tradicional.
Para mí, Guro Dan Inosanto (artista marcial filipino) lo resumió bien cuando dijo: «La práctica de un arte marcial debe ser una práctica de amor: para preservar la vida, para preservar el cuerpo y para preservar a la familia y a los amigos».
Creo que muchos empiezan karate con la idea de hacerse duros, de saber moverse en la calle o de ser alguien con quien nadie quiera meterse. Lo que descubren la mayoría de los karatekas es que, una vez que empiezan, por el camino aprenden otra cosa. Sí, en la mayoría de los casos se vuelven fuertes y buenos en el combate, pero el verdadero beneficio es aprender a dominar y controlar el tigre que todos llevamos escondido dentro.
El logo de Washinkai es un buen ejemplo. Es una flor de 7 pétalos que salen de un puño cerrado en el centro. Nos recuerda que una gran fuerza conlleva una gran responsabilidad. Los 7 pétalos representan las 7 cualidades esenciales de todo buen practicante de artes marciales.
El karate no es fácil de aprender. Requiere tiempo, paciencia, constancia y práctica, pero sobre todo requiere ganas. Tenemos que querer mejorar de verdad. Cada uno tiene sus propias batallas, pero un verdadero karateka sabe que su mayor rival es el que le mira cada mañana desde el espejo. ¡Oss!





